Serrat en León / 14 de Febrero del 2006


Esta es la lista de canciones que interpretó Serrat en el teatro Manuel Doblado de León, Guanajuato con algunas observaciones:

Menos tu vientre
Mediterráneo
Una mujer desnuda y en lo oscuro
Tu nombre me sabe a yerba
Esos locos bajitos
Señora
Balada en otoño
Me gusta todo de ti (pero tú no)
Cantares
Cançó de lladre
Penélope
Intermedio con Miralles interpretando al piano
Sinceramente tuyo
Vagabundear
Es caprichoso el azar
Disculpe el señor
Una de piratas
Muñeca rusa
Romance de Curro “El Palmo”
No hago otra cosa que pensar en ti
Hoy puede ser un gran día
De un mundo raro
Fiesta

Bises
Aquellas pequeñas cosas
La saeta
Lucía

Qué se puede escribir acerca de un concierto de Serrat cuando estás en los asientos centrales de la primera fila?
No se me ocurre nada.
O sí.
Pero no existen las palabras, o la emoción de recordar lo acontecido hace que uno quiera expresarlo de la mejor manera que no encuentra palabras que expliquen toda la emoción y adrenalina que se sintió durante todo el concierto.
Y es que cuando delante de ti sólo está Serrat, quedas embebido, porque no hay nada que te haga voltear la vista a otro lado, me descubrí con la boca abierta mientras le veía cantar Mediterráneo; bien decía mi mujer que se le ve hasta el sudor de la frente, también notas las bolita de saliva que salen en ciertas partes de alguna canción.
Pero los gestos, los guiños, las sonrisas, su gusto por interpretar, su forma de llevar el ritmo mientras mueve la cabeza como ganso, de llevar el ritmo con los pies –es que no deja de mover los pies-, y el lujo, el auténtico lujo de verlo intercambiando guiños con el maestro Miralles (me acabo de poner de pie), por supuesto que 38 años no pasan en balde, aunque Serrat pensaba que eran veintitantos cuando lo presentó y habló de su amistad, decía, “lo concozco desde el ’69, y desde entonces han sido veintitantos… epa! No… son más!”
Mención aparte el maestro Miralles, un prodigio del piano, le gusta, disfruta tocar el piano, mientras hablaba Serrat, Miralles no dejaba de mover las manos, ansioso por seguir tocando, llama la atención la dedicación del maestro, uno se imagina que después de tantos conciertos podría tocar con los ojos vendados, sin embargo, varias veces le daba una ojeada a las partituras mientras tocaba, eso es ser profesional, por cierto, se nota que le gusta mucho tocar Penélope, son una gran pareja de músicos, entre ellos no hay líder, realmente los dos se van llevando durante el concierto, las sonrisas que intercambian al final de cada canción son imágenes impagables.
Lo mejor de la noche fué lo que nos pasó, estábamos mi amá, mi esposa y yo, le compramos un baúl pequeño con chocolates, y mi amá le escribió una carta, estaba nerviosa y no encontraba el momento justo para entregársela, así que desde el inicio del concierto estaba el baúl sobre el escenario, creo que Serrat sí se dio cuenta de que estaba ahí pero ya saben, tiene todo un público por atender como para centrarse en una cosa, por fin, al término de Señora mi amá se armó de valor y le habló “Joan Manuel” mientras sostenía en alto el baúl, él volteó, hizo un gesto cómico de curiosidad tratando de ver que tenía dentro, “¿caramelos?” preguntó Serrat como un los niños cuando tratan de adivinar lo que hay, mi amá impactada por el momento sólo atinó a mover afirmativamente la cabeza mientras trataba de sonreír, Serrat por fin tomó el baúl, después la mano de mi amá y ¡le besó la mano!
Wow! Que momento…
Mi amá sabe de la existencia de Serrat desde el ’69, y desde entonces, a sus esacasos ocho años ya cantaba sus canciones, es decir, ése momento es algo que siempre llevará en su corazón.
Y yo también… mi amá me enseñó a Serrat y de sus tres hijo soy el que más lo ha seguido, le imprimo las entrevistas, la biografía, toda la información de ésta, la página de Paco; y que Serrat haya respondido de esa manera el regalo fue hermoso, el corazón late fuerte al recordarlo, porque todavía hizo referencia dos veces al regalito, cuando cantaba Una de piratas, los que hemos ido al concierto recuerdan la historia que cuenta, agregó que el tesoro que enterraron era en un baúl, como el que está en la mesa, pero mucho más grande; y después al salir del escenario cuando recoge el baúl le da un vistazo y voltea a ver a mi amá para decirle con una sonrisa, hummmm, rico…!
Al final del concierto pude estrechar la mano de Serrat y de Miralles, el día se hizo redondo.
Al salir del concierto, mi amá fue objeto de todas las felicitaciones y saludos por parte del público, ella terminó apenada, pero felíz.
Gran día, inolvidable, y seguramente irrepetible.
La causa de este gran día fue mi mujer, Mi Yoya, quien me convenció de comprar los boletos, yo no estaba muy seguro de encontrar boletos de primera fila y no pensaba ir a buscarlos, pero su insistencia me convenció de intentarlo y tener uno de los mejores días de nuestras vidas; ella ya se fastidió de que le dé tantas veces las gracias y ya dejé de hacerlo, pero desde mi corazón lo sigo haciendo.
Ahora, el gran broche de oro, después de cuatro concierto sen Bellas Artes, éste en León, ahora, en el día de mi cumpleaños, 17 de febrero, el día que cumplo 30 años, lo festejaré con mis papás y mi mujer en el Sinfónico del Auditorio; me hubiera gustado poder invitar a toda mi familia, pero la economía no lo permitió. Dejo algunos recuerdos de este gran día. Saludos.